Atentado en Noruega: Carta abierta al Excelentísimo Señor Don José Luis Rodríguez Zapatero

Publié le 1 août 2011 - par - 348 vues
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Señor,

Tal como si a Usted se le antojase echar un puente unitario entre el extremo sur y el extremo norte de Europa, he aquí que Usted está dándose aires de jefe de lucha contra el « extremismo de derecha » y la « xenofobia », desparramando sus declaraciones enfáticas y sus llamamientos a una « respuesta europea » frente a los atentados de Noruega.

Es el atentado una cosa, Señor Presidente. Le incumbe, como ciudadano y también como socialista, el deber natural de condenarlo, tanto porque concierne a vidas humanas como porque concierne a su grupo político. En cambio, las soluciones que Usted propone para evitar la reiteración de esta especie de atentado sólo llevarán consigo una agravación de las cosas. Estigmatizando la necesaria y legítima resistencia en contra del totalitarismo islámico y la quiebra identitaria y social de los pueblos europeos, no será como se limitarán los riesgos de un contra-fanatismo. Lo único a que Usted incita es caza de brujas y extinción de aquella necesaria y legítima resistencia a la que Usted y personas como Usted llaman « extrema derecha », extrema derecha que, por lo demás, prácticamente ya no existe en Europa. Nosotros somos militantes devolucionarios o restitucionarios, somos militantes que quieren la restitución o devolución de las naciones europeas a sus propias identidades. Estrictamente ninguna relación tenemos con la tradicional extrema derecha, grupo político nebuloso que pertenece al tiempo pasado (la cual se definía por el antisemitismo y la violencia contra los sindicatos y el apoyo incondicional a la burguesía capitalista). Ni hay la más mínima marca de esos conceptos en lo que escribimos. Además, ninguna marca de esos conceptos hay en lo que escribió Anders Breivik, cuya ideología, sea lo que sea, ninguna relación tiene con la tradicional definición de la extrema derecha. Su ideología es una ideología devolucionaria o restitucionaria, que lo condujo, a él, a une atentado cruento, claro, tal como nos condujo, a nosotros, a elegir los medios de una pacífica militancia. Usted puede hablar, en cuanto a Anders Breivik, de un restitucionismo o devolucionismo extremo; Usted puede decir que nosotros lo practicamos pacífico; pero ninguno derecho tiene Usted a calificar la filosofía devolucionaria como filosofía de extrema derecha, y cuanto menos que, por lo demás, muchísimos restitucionarios están llegados de la izquierda.

Señor Presidente, no nos dejamos engañar. Franceses y Españoles saben que Usted adopta tal postura moralizadora, clamando su amor al multiculturalismo sólo para distraer la atención, para que la gente olvide la desastrosa situación social y económica de España, situación que probablemente le sacudió tanto como para que Usted convoque elecciones anticipadas… ¡en las cuales Usted no será candidato (1)!

Señor Presidente, Usted razona como razonaban los stalinianos de antaño. Esas personas, a cada hambre, a cada deportación, a cada desdicha, decían: « ¡Porque todavía no hay bastante stalinismo! » Tras el atentado de Noruega, Usted grita ante las cámaras de televisión: « ¡Porque no hay bastante multiculturalismo! » (O sea, si lo decimos claro, no hay bastante represión contra los patriotas que defienden el país.) Además parece que Usted otorgue, en sus recientes declaraciones, casi más importancia al atentado de Noruega que al atentado de la Estación de Atocha, que se llevó mucho más víctimas y se refería a una ideología muy diferente y cuyo recuerdo no es evocado por Usted. Señor Presidente, Usted está traicionando a España y Europa. Usted, como los izquierdistas todos, utilizó el atentado de Noruega para desprestigiar a los patriotas, a los que resisten a la avanzada del islam conquistador y la violación de su pueblo por una inmigración que no más tiene sentido legítimo. No olvide Usted, Excelencia, que su pueblo fue aquel de la Reconquista y que las vanas y cobardes declaraciones que Usted hace podrían fácilmente dar a luz a un Breivik español.

Respetuosamente.

(1)

 

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