¡Claro que son símbolos de ocupación y conquista las plegarias en las calles, los velos, el halal y las mezquitas!

El bien-pensar político y mediático francés nos entrega desde sábado uno de aquellos espectáculos de linchamiento que forman parte de las armas del políticamente-correcto hace más de veinte años.
¿La persona que atacan ahora? –Marine Le Pen. ¿La causa? –la hija de su padre se atrevió a emplear la palabra «ocupación» aludiendo a las plegarias musulmanes que se multiplican por las calles de Francia.
http://videos.tf1.fr/infos/2010/propos-de-marine-le-pen-sur-les-prieres-de-rue-indignation-au-ps-6183821.html
¡Por supuesto se ha montado un alboroto terrible¡ Los Montebourg, Mrap, Mennucci, Lozes y otros Copé, a quienes periodistas bajo sus órdenes hacen la mayor publicidad, defienden a todas fuerzas
su comercio habitual y participan activamente al linchamiento. Marine Le Pen, la hija de su padre será desde luego una nostálgica de la Ocupación y una malvada fascista que insulta gravemente a
los musulmanes, los cuales habrían –lo ridículo no mata– libertado a Marsella, según dice Mennucci. ¡Marine Le Pen encarnaría un corriente de pensamiento que se hubiera complacido en la colaboración!
http://www.youtube.com/watch?v=O46G4bfnOMw
Respuesta Laica (Riposte Laïque), que denuncia por los vídeos de Maxime Lépante desde hace más de un año las plegarias musulmanes ilegales en las calles de París y otras ciudades de Francia, se
alegra mucho del que una mujer política (capaz de ganar la jefatura del estado) le da tal publicidad a nuestras denuncias. ¡Claro que los republicanos de derecha hubieran preferido que se procediera del
UMP! ¡Claro que los republicanos de izquierda hubieran preferido que se procediera del PS o el Partido de Izquierda! Pero debemos observar que éstos no sólo se quedan en silencio respecto al escándalo de las plegarias, sino también, es peor, lo caucionan por intermedio de la política de Delanoé-Vaillant o la de diversos ministros del Interior de Nicolas Sarkozy. Afirmamos nosotros que el islam no es una religión sino que es un proyecto político y religioso totalitario, que no sabe existir sino por la conquista. Sólo personas ciegas, necias o cómplices se
rechazan a ver, en la vida cotidiana, tal espíritu de conquista, en Francia y los demás países europeos.
Es preciso escuchar a René Marchand, escritor, periodista y autor de «Francia en peligro del islam», que intervendrá el próximo 18 de diciembre en la Cumbre Internacional sobre la Islamización de
Europa; René describe esta realidad del islam en un artículo recién publicado por Respuesta Laica:
« en una primer fase, las operaciones se articulan según tres ejes:
–Primero, hacer que venga en Europa un número máximo de musulmanes (o inmigrantes que puedan ser islamizados, tal como los Negros de África).
–Reislamizarlos, lo que no significa verdaderamente aprender o volver a aprender los dogmas y leyes del islam, incitarle a la gente a frecuentar la mezquita… No, reislamizarlos esencialmente es dotarlos de muestras y conductas capaz de señalar su pertenencia a la comunidad de la umma y, pues, hacer imposible su integración en el país de acogida. ¿Cómo?
–los nombres de los niños. Darle a un niño un nombre musulmán es tatuarlo para siempre como musulmán, él y su descendencia toda, pues un musulmán o hijo de musulmán no puede salir del islam: es el crimen de apostasía que castigan por pena de muerte. Ahora en día, en toda Europa, la presión sobre los inmigrados va tan lejos como para que ningunos puedan llamar a su criatura Marcel, Alain o Isabelle.
–el velo de las mujeres, que significa no sólo un estatuto disminuido sino también la interdicción de casarse con un no-musulmán; el velo es como la bandera de un ejército.
–el ramadán: el mes lunar de ayuno desempeña un papel policíaco de suma importancia: permite detectar a los «malos musulmanes», que serán castigados en consecuencia y volverán, por la presión de la comunidad, al camino recto.
–las mezquitas, es obvio, que ya son otra cosa que «sitios de rezar»: al mismo tiempo alcaldías y lugares de reunión para hacer política y propaganda (así nacieron en las mezquitas todos los movimientos de oposición al «modernismo»), escuelas, centros de formación continua,
ocasionalmente cuarteles…
–morales, costumbres alimenticias (carne halal lícita…), que, tal como nombres y prendas, son señales cotidianos y permanentes de la identidad y también notificaciones a no dejarse traer hasta la
asimilación en la sociedad de acogida.
–Acostumbrarles a los Europeos al «hecho musulmán», llevarlos a juzgar la presencia del islam como una cosa «normal», que no le molesta a nadie y que es definitiva, lo que les deja a los invasores toda latitud para llevar a cabo su proyecto de conquista. Los nombres, las mezquitas, el ramadán, la carne halal… deben poco a poco hacerse como cosas comunes en nuestro territorio. La reivindicación para obtener «acomodos razonables», en nombre de la tolerancia nuestra, de los derechos humanos, del respeto hacia las religiones…será metódica, incesante, por lo que atañe aquí a la separación de hombres y mujeres en las piscinas o allí a tal o cual capítulo de la enseñanza no
conforme a la doctrina islámica. Así se trata de una conquista trocitos tras trocitos en cuanto a las leyes y al mismo tiempo a los morales y los paisajes…, «en piel de pantera», para llegar al reconocimiento por la ley de una comunidad identitaria –que podríamos calificar como «religiosa»
por etnocentrismo– dentro de sendos países, dicho de otro modo: la libanización.
La etapa siguiente –tan bien programada– es la conquista del mismo territorio.»
http://www.ripostelaique.com/Ne-concevoir-l-islam-que-comme-une.html
René Marchand y Riposte Laique van más lejos de lo de Marine Le Pen, que además rehúsa pedirle perdón al bien-pensar y a los musulmanes por sus palabras: «Reitero que cierto número de territorios, cada vez más numerosos, están sometidos a leyes religiosas que substituyen las de la República. ¡Sí! Hay una ocupación y una ocupación que es ilegal. Oigo cada vez más testimonios sobre el hecho que, en ciertos barrios, no le pasa bien a quien es mujer, homosexual, judío o hasta francés o blanco».
De nuevo lo que dice la presidenta-adjunta del FN no es sino la exacta verdad, observada dolorosamente en numerosos barrios de Francia y Europa. Aunque uno no comparta ciertas orientaciones de Marine Le Pen (especialmente en cuanto a la pena de muerte), a pesar de todo uno no tiene derecho, para probar que él sea progresista, a cometer una denegación de realidad. Esta realidad queremos que pueda ser entendida, aquel sábado 18 de diciembre, en París, espacio Charenton, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. 25 interventores, llegados de más que 10 países europeos, de Argelia, de los Estados-Unidos, escritores, intelectuales, hombres políticos, feministas, sindicalistas, vendrán con sus testimonios. Oskar Freysinger, que, dentro de un año, animó dos votaciones suizas, sobre los alminares y los extranjeros delincuentes, intervendrá por primera vez en Francia.
Tenemos en tal ocasión, otra vez, una nueva ilustración de lo que decía Pat Condell: «La verdad es que en la Europa de hoy, la izquierda al fin y al cabo se ha convertido en la nueva ultra-derecha. De ello tenemos manifestaciones muy crudas en Gran-Bretaña, con esa extraña mezcla de personas que se odian a ellas mismas, anti-demócratas, relativistas, estudiantes granujientos, islamistas, antisemitas y fascistas de ultra-izquierda, los que componen la organización irónicamente llamada
«Unidos contra el fascismo». Su modo de actuar principal es asaltar violentamente a las manifestaciones pacíficas con las cuales no están de acuerdo, –como lo habrían hecho en otro tiempo matones y forzudos nazis. Temen mucho a la libertad de expresión, pues saben que sostienen lo insostenible. «Unidos contra el fascismo», aunque no contra el fascismo religioso… Se podría ofensar a los fascistas. ¡Ni lo sueñan!»
¿Cómo no pensar en las palabras del actor británico, cuando se lee a la prosa de los adjuntos del alcalde Delanoé, un trivial radical de izquierda, Fabrice Moulin, y un siniestro cruzamiento de Mélenchon y Stalin, el huraño Alexis Corbières.
http://prg-paris12.20minutes-blogs.fr/archive/2010/06/16/le-prg-a-demande-l-interdiction-de-lapero- saucisson-et-pina.html
http://www.alexis-corbiere.fr/index.php?post/2010/12/10/Pour-l-interdiction-d-un-rassemblementde-provocateurs-delirants-dans-le-12e
Los dos reclaman la interdicción de la iniciativa del 18 de diciembre. Jamás tuvieron ellos la menor iniciativa en contra de los plegarias musulmanes ilegales en las calles de París. Muestran sobre todo
su verdadera cara: son fascistas de izquierda, hostiles a la libertad de expresión. Históricamente, los descendientes de Voltaire, los defensores de la libertad de expresión, se hallaban en la movida de izquierda, mientras que los enemigos de la libertad y el derecho a criticar, especialmente una religión, se hallaban a mano derecha, entre los fundamentalistas católicos. ¿Y hoy qué hay mejor para ilustrar la tesis de Pat Condell que leer la prosa de los dos jemeres-alcaldes de Delanoé?
Naturalmente, los islamistas, que aúllan contra la Cumbre Internacional del 18 de diciembre, son sumamente satisfechos al notar que, igual que para el 4 de septiembre, pueden contar con colaboradores que les evitan hacer la mala obra y mostrar su verdadera cara a plena luz. No son los discípulos de los guardias de la Revolución en Irán los que prohíben toda crítica contra el islam (hubiera venido esta crítica de parte de Marine Le Pen o de los Resistentes del 18 de diciembre), ya
son los descendientes de Doriot o Déat, disfrazados de laicos de izquierda.
Colmo del colmo, los integristas católicos también empiezan la danza de la cabellera y creen, ¡tontos!, que hablar de la islamización volvería a lo mismo que atacar el principio de todas las religiones. Más valdría que estos católicos se unieren contra todo lo que tiende a la desaparición de
las raíces cristianas de nuestro país, nuestros días feriados y nuestros belenes; so pretexto que tales cosas chocarían ciertos musulmanes, desaparecen de nuestras escuelas y sitios públicos el jamón,
las faldas, los escotes, ¡y eso sin evocar las ideas luminosas de ciertos ultra-izquierdistas que llaman a transformar nuestras iglesias en mezquitas!
http://www.chretiente.info/201012110904/les-assises-internationales-sur-l%E2%80%99islamisation-de-nos-pays-un-piege-contre-les-religions/
¡Qué ignorancia, que obcecación en aquel nuestro país! Y cuando además se descubre el enorme trabajo cumplido por los Estados-Unidos para imponernos el islam y la diversidad, para que de mejor modo nos hagan desaparecer y nos impongan su orden mundial, hay un silencio total en la izquierda. Nada. Ni una palabra ante lo que, hace apenas diez años, hubiera desencadenado una revolución en los medios de comunicación y hubiera hecho que desfilasen nuestros elegidos y
intelectuales por la calles, exigiéndole al gobierno que exigiese explicaciones y revocase al embajador y bloquease las maquinaciones americanas…
http://www.ripostelaique.com/Les-Etats-Unis-misent-sur-la.html
Pero no. ¡En cuanto se trata del islam todos son tetanizados, firmes, admiradores del fascismo verde, atreviéndose, ¡qué paradoja!, a insultar a Marine le Pen porque pone el dedo, sencillamente, sobre los horribles comprometimientos de Francia y sus élites! ¿Hay que recordarle a nuestros islamocolaboradores de izquierdaza que el Gran Muftí de Jerusalén Hadj Amin El Hussein simbolizó por su sola persona la carta musulmana jugada durante la segunda guerra mundial por
Adolf Hitler y Heinrich Himmler? El Gran Muftí de Jerusalén consiguió seducir al maestro del Orden negro SS por su aspecto ario. Con sus ojos muy azules y su barba rojiza desempeñó un papel de Viking para seducir a los obsesos del racismo nórdico. Aquel personaje raro actuó a la vez como místico y guerrero. Después de la victoria alemana en el Oeste el junio de 1940, Amin el Hussein escribió personalmente a Hitler : «El pueblo árabe espera con mucha confianza su victoria final». Para el Gran Muftí de Jerusalén, la alianza entre pangermanismo y panarabismo podía llevar a la realización del viejo sueño de unidad e independencia del mundo árabe. A Heinrich Himmler le gustaba repetir: «Las religiones todas destruyen al orgullo guerrero del hombre. Una única me parece posible: el islam. La fe musulmana no impide combatir a los fieles.»
El siniestro comisario político Alexis Corbières acaba su carta explicando que la alcaldía de París va a pedir la interdicción de la Cumbre Laica Internacional. Le guste o no a este pequeño Pol Pot, somos en un estado de derecho, y la sala que hemos reservado es una sala privada. La prefectura sólo tendría derecho a prohibir la reunión, ¿y quién puede dar un pretexto, en un estado de derecho, para prohibir, en un sitio privado, que se hable de tal o cual tema?
Además sería una cosa extravagante que los que se obcecan la vista y caucionan las plegarias musulmanes ilegales en las calles de París pudieran prohibir una reunión internacional y avergonzar así al país de Voltaire. Pese a las diatribas amenazadoras de los islamitas y los aullidos del Mrap, pese a los jemeresalcaldes de Delanoé, los islamoizquierdistas y el bien-pensar entero, damos una cita a todos
nuestros amigos a partir de las 9 del sábado 18 de diciembre. Les aconsejamos venir desde la mañana por dos motivos. Primero, la calidad de los interventores y, luego, el hecho que pensamos que será un gran éxito y que hay que asegurarse una plaza al llegar temprano.
6 meses después del aperitivo salchichón-vino del 18 de junio de 2010, hagamos de la Cumbre Internacional sobre la Islamización de Países Europeos del 18 de diciembre de 2010 una fecha histórica, que marcará una etapa en la imprescindible resistencia a la subida del fascismo islamista y de sus afanosos colaboradores.
http://www.ripostelaique.com/Le-programme-des-assises.html

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